LA ESCALERA
TERCER TRAMO
Clave moral

Primera escena: El rejoneo.
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El rejoneo en la escalera.

La primera escena es un rejoneo según una interpretación realista. En el plano simbólico expresa la oposición entre el caballo, animal domado y mejor ayuda del caballero, frente al toro, animal salvaje y fuerza bruta, sometida a sus instintos. El valor simbólico dado a la doma del caballo en ciertos grabados como Doma de las pasiones es aclaratorio:
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La doma de las pasiones de Bocchi.

Aportamos a la tesis de Cortés (1984, bibliografía) el ejemplo de la Templanza, cuyo atributo en ciertas figuras es el bocado del caballo. Es el caso de La Templanza del Palacio Real de Madrid, que tiene el bocado en la mano, o de una miniatura del Libro de Horas de Carlos I, que lo lleva en su misma boca:
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La Templanza del Palacio Real. Patrimonio Nacional.

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La Templanza del Libro de Horas de Carlos I.

Debemos aprender a frenar nuestros impulsos y someterlos a la razón, sin la cual no somos seres humanos sino animales. No puedes ser rey si no te rige la razón, le decía Erasmo a su discípulo Carlos. En cambio el toro es el instinto incontrolado.

Segunda escena: La cabalgata.
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La cabalgata en la escalera.

La escena representa una cabalgata, donde cuatro caballeros suben hacia la figura de la cuarta pilastra. Marca el triunfo del hombre que ha sabido doblegar sus pasiones para acceder al supremo Bien. La caballería y el espíritu caballeresco son el valor más alto en aquella época. La meta de los caballeros es Amicitia, el Supremo Bien, el Amor puro, Dios, encarnado en la figura de la cuarta pilastra, lado interior, que podemos encontrar también en grabados de la época, como la alegoría de Holcot del siglo XIV:
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Amicitia en la pilastra de la escalera.

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Amicitia de Holcot.

El personaje, con el corazón descubierto, tiene tres filacterias que no están grabadas en la escalera, pero sí en el grabado, donde la figura va acompañada de un texto aclaratorio: Amicitia es un joven con el corazón abierto; las filacterias dicen en latín, en la frente: «Invierno, Verano»; en el pecho: «Lejos, Cerca»; abajo: «Muerte, Vida». Es decir que el Amor verdadero no envejece nunca y se mantiene sin fallo en el mal tiempo como en el bueno, en la ausencia y después de la Muerte. Y este amor puro es el Amor divino. «Sólo Dios se puede llamar amigo santo, amigo justo, amigo celoso, amigo provechoso y aun amigo perfecto», dice Guevara.
Esto es Ad summum caeli de Cortés (bibliografía).



Clave política y religiosa

Segunda escena: Los caballeros árabes: Cruzada y conversión.
A este estudio de Cortés sobre la ascensión purificadora podemos aportar un complemento enriquecedor gracias a dos figuras que hemos podido aclarar, los escudos de los caballeros, que son escudos árabes, y un signo de la tercera pilastra, que es el signo del Toisón, la orden de caballería más excelsa de su tiempo y tan estrechamente ligada al Emperador.
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Caballeros árabes, detalle de la escalera.

Estos escudos que llevan los caballeros de la escalera, los encontramos, llevados por los moros, en las Cantigas de Rey Sabio, o por Boabdil cuando va a entregar las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos en el banco de la Capilla Real de Granada, o en una pintura caballeresca nazarí en la sala de reyes de la Alhambra, y en más lugares:
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Escudos árabes en Cantigas del Rey Sabio.

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Adarga en la Capilla Real de Granada. Vigarny.

Y, si nos fijamos más en la escalera, veremos que, debajo de las plumas, los jinetes llevan turbantes. Son árabes. Y no se puede pensar en un disfraz, como se ha llegado a decir, si tenemos en cuenta el alto valor espiritual de la escena, la subida hacia Amicitia.
Este descubrimiento mío aporta una nueva dimensión a la alegoría de la escalera. A la luz de Amicitia, imagen del Amor divino, la subida de los caballeros cobra un significado de gran interés: Son árabes y suben hacia Cristo. No le vemos más sentido que la conversión del infiel, la verdadera victoria del cruzado: convencer mejor que vencer. Esta interpretación concuerda con la ideología del momento y con los relieves que aparecen a continuación en el retablo de la capilla real de Granada. En la Capilla Real de Granada, al lado de Boabdil yendo a entregar las llaves, con su escudo árabe, la talla anterior nos muestra la entrada de los Reyes Católicos en Granada acompañados del arzobispo Hernando de Talavera, que practicó tantas conversiones entonces, y en las dos tallas siguientes: el bautismo de los moros y de las moras en una gran pila bautismal.
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Bautismo de los moros. Vigarny. Capilla Real de Granada.

El tema encaja perfectamente con el mensaje de la escalera y con la ideología del momento. Está en perfecta conformidad con las ideas erasmianas, que triunfaban en España en aquellos años y que Carlos V intentó aplicar:
«No es lógico que nos declaremos verdaderos cristianos por matar a muchos hombres sino por conservar a muchos; no por mandar al infierno a varios miles de impíos, sino por convertir a muchos impíos en píos. Son hombres, ellos también. Que comprendan que han encontrado padres y no tiranos, para llevarlos a la conversión y no a la esclavitud.» Erasmo, Epístola CCCXXIX; Basilea, 1518.


Tercera pilastra. Emblemas del Toisón: Eslabón y Cruz de Borgoña.
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Detalle de la tercera pilastra de la escalera. Emblema del Toisón.

En la cartela de la tercera pilastra (lado exterior) encontramos el emblema del Toisón. A la izquierda las dos ramas cruzadas, propias de la Cruz de Borgoña, y, a la derecha, las llamas, el pedernal y una pieza en forma de B, el eslabón para hacer fuego. Aparecen estos mismos emblemas en una vidriera de la capilla del Toisón de Oro de Dijon donde las llamas ondean:
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El emblema del Toisón en la capilla del palacio ducal de Dijon.

A pesar de cierta rudeza de ejecución, la cartela de la escalera es una copia sorprendentemente fiel de la vidriera. Volvemos a encontrar los mismos signos, cruz de Borgoña y eslabón en la decoración de la cuna de Carlos V conservada en un museo de Bruselas.
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Detalle de la cuna de Carlos V. Musées Roayaux d'Art et Histoire. Bruxelles.

La cruz de Borgoña es el emblema más antiguo del Toisón. Se define como: «Dos troncos de laurel con desiguales prominencias que representan el nacimiento de las ramas», dicen los estatutos de la Orden. La divisa es Uterque flamescit «Entre los dos surge la llama». Así creó este emblema Juan sin Miedo en 1396. Es la cruz de San Andrés, patrono de Borgoña. Esta llama que las ramas encienden es la llama de la fe. La vemos también entrelazada con el eslabón en el sitial de Carlos en la catedral de Barcelona.
Esta misma llama simbólica es la que se representa en el collar del Toisón (imagen). El eslabón (eslabón del collar, instrumento para encender el fuego, B de Borgoña y cuernos del carnero), el pedernal y las llamas componen exactamente los eslabones del collar, tal como se estableció al fundar la Orden en 1430. La divisa es: Ante ferit quam flamma miscet, «Golpea primero y saldrá la llama». En el collar del Toisón de Maximiliano dibujado por Durero se ven aislados, eslabón, pedernal y llamas, y se ven como elementos del collar:
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El collar grabado por Durero para Maximiliano, Revelaciones de Santa Brígida. Nuremberg 1500.

Y se ve también el carnero, vellocino o toisón, que alude a la hazaña de Jasón y da su nombre a la orden. Los dos emblemas, cruz y eslabón, que representan la llama de la fe, tienen como finalidad la defensa de la Iglesia y la cruzada contra el Islam. Carlos V recibió desde su primera infancia esta herencia espiritual borgoñona a la que quedó siempre fiel.

El eslabón y las columnas y su divisa: Plus Ultra.
En el primer capítulo del Toisón, reunido por Carlos en la Catedral de Barcelona, en 1519, un cuadro para el sitial del Emperador aporta un elemento nuevo, las columnas del Plus Ultra:
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Emblema con columnas en la Catedral de Barcelona.

Este nuevo emblema fue creado para Carlos, según lo prescribían los estatutos, cuando, llegado a la mayoría de edad, fue declarado maestre de la Orden y presidió su primer capítulo en 1516. Las columnas implicaban la cruzada, con rumbo hacia Oriente: Jerusalén, y, también, no lo olvidemos, la conquista del vellocino o Toisón por Jasón cruzando el Mar Negro con sus argonautas. Sólo más tarde, simbolizaron las columnas de Hércules, la puerta al Atlántico, hacia la gran empresa de Ultramar. Estas columnas del Plus Ultra, ligadas al Toisón figuran hoy día en la bandera nacional.
Los emblemas del Toisón y las columnas del Plus Ultra, fueron establecidos por las Ordenanzas del canciller Gattinara como distintivo exclusivo de los Estados Borgoñones, lo mismo que el águila de San Juan lo fue para Castilla. Por eso las columnas no podían figurar en la fachada de la Universidad, por lo menos en la época de Gattinara (1519-1530).
Estos emblemas acompañaron a Carlos V toda su vida, desde la cuna a la tumba. Los ponía en todas partes, en sus armaduras, sus escudos, etc. Caballero del Toisón desde los dos años, quedó marcado para siempre por sus valores.
Y cuando Felipe II organizó en Bruselas en 1559 unas honras fúnebres para su padre, las gualdrapas de los caballos llevaban todos esos emblemas juntos, eslabón y pedernal, con la cruz entrelazada y las columnas del maestre:
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Las exequias en honor a Carlos V, 1559. Biblioteca Real de Bruselas.

El elemento más conocido de la Orden, el que le da su nombre, es el vellocino que cuelga del collar. “toisón” o vellón en francés. La leyenda se refiere a la famosa hazaña de Jasón, la conquista del vellocino de oro:
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Jasón con el vellocino, de Quellinus.

Su gesta heroica le llevó a una serie de pruebas de iniciación ascética, y por fin, a raptar el vellocino de oro con la ayuda de la hechicera Medea. El vellocino cuelga del collar alrededor del blasón de Carlos en la fachada.