Los seis de la fama: ALEJANDRO MAGNO
[Véase la introducción a los seis medallones de la fama]
El último medallón de la izquierda presenta a un adolescente imberbe con rizos ensortijados, de factura muy griega. Identificamos a Alejandro Magno, héroe juvenil por excelencia, rey a los veinte años, muerto a los treinta y tres, después de conquistar un inmenso imperio. Los escultores han escogido con predilección la imagen del adolescente, tal vez para expresar una vida precipitada. Como nuestro medallón, el busto del Museo Arqueológico de Sevilla reproduce este tipo tan difundido:
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Busto del Museo Arqueológico de Sevilla.

Primer emperador de nuestra historia europea, Alejandro fue el héroe perfecto, muy admirado durante toda la Antigüedad y la Edad Media, Su leyenda y sus emblemas afirman su origen divino. En Egipto, fue considerado como el hijo del dios Amón, que se apareció a su madre en forma de serpiente y con los cuernos dorados del carnero. Una moneda de Alejandro reproducida por Alciato representa al niño saliendo de la serpiente:
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Moneda de Alejandro reproducida por Alciato.

Otra moneda muestra al rey con los cuernos del carnero.
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Moneda de Siwah

Su programa aspiraba a la unidad política del mundo civilizado: «Quería someter toda la tierra a una misma ley de razón, a una forma única de gobierno, y hacer de la humanidad entera un pueblo único», dice Plutarco. Fue el modelo para Augusto, que realizó lo que Alejandro no pudo hacer por su muerte prematura. Fue también un ideal para el joven Carlos. Su maestro Guevara lo resumía en esta divisa: «Un Dios, un rey, una ley».